lunes, 10 de julio de 2017

Las damas y las armas: objetores de conciencia

Por XervanteX

- Vítor, dice su mamá que vaya!
- Dígale que voyyyyy!

Al anuncio de prestar o no el servicio militar mi respuesta es una: - Yo iré -

Lo que sucede es que mi papá es el típico ejemplo de la mediocridad de quien va a la guerra y desiste.

Nos aturde la idea de que en el examen físico haya que desnudarse ¡todos!

El más vivo se lleva las gafas de la abuela, el otro anuncia una enfermedad critica.

Yo espero sirva esto de que mi corazón está averiado.

No sirve!

Pero allí no para la cosa, el país está en guerra y uno no puede quedar como un imbécil al darle la espalda al orden y la libertad... Si la muerte debe elegir aquí está mi pecho.

Puede que el gran señor Médico que pasa la inspección de ver tanta desnudez se haya convertido en un depravado.

Queda claro que todos somos aptos para ir a la milicia, y no vale excusa, en la lista de ellos solo somos números, carne de cañón.

- Ni se te ocurra decir que eres objetor de conciencia -

Las ideas aquí no cuentan, valen las medallas.