viernes, 1 de septiembre de 2017

Las damas y las armas: un orgasmo, un idiota 2

Por XervanteX

Helena causo la guerra.

Todo se cierra en el círculo, en el ciclo, es más todo lo importante tiene un ciclo.

Yo quise elegir las armas, y siempre evadí con miedo el efecto que producen las armas y es esa posibilidad de que tarde o temprano las tenga que usar en uno mismo. Sin embargo la perfección debe primar en todo para que sea ideal, un arma tiene un armazón atractivo, tiene un mecanismo que deslumbra, que hace fácil que un proyectil sea dispuesto y aunque el sonido ensordecedor y el retroceso del arma incomode, la sensación de disparar es inigualable, se diría que se asemeja al orgasmo, y allí la similitud, si bien con un orgasmo puedes causar una vida, con un disparo, puedes causar una muerte.

En medio de toda posibilidad cualquiera puede hacerse a una arma, lo que pasa es que tendrás que asegurar su estado, desarmar el mecanismo aceitarlo, limpiar el polvo y verificar el desgaste de las piezas y en último caso reemplazar las averiadas, todo esto para tener certeza de que cuando se use sea confiable.

Pero en un instante todo puede fallar y el arma en lugar de defender a su dueño puede ir en contra de su persona, y entonces la fidelidad es puesta a prueba.