miércoles, 20 de diciembre de 2017

Modo Ocho: lúbricos y débiles

Por Kely, Brandy, Alejandro

La vida es tiempo y placer

A un impulso incomprendido dispersa y dispara la emblemática arma que más parece trampa en la búsqueda de lo no perdido, el logro de adentrarse a los más acometido, lo más oscuro para hacer llegar la luz a un mundo derrotado por la violencia y la desidia. Quedamos en lo absorto expectantes y deliberantes esperando pase la sed y el dilema de lo que fluye por nosotros mismos se agote, deje de latir el manantial del sexo y vuelva a la calma. Luego de la tormenta la genial experiencia derriba nuestros méritos propios, lo que se avecina es solo fantasía y recuerdo, a nuestro paladar el sabor de los cuerpos poseídos y el tacto de los corazones latiendo,más el sexo queda lastimero, devastado hasta un nuevo respiro. Y entonces queremos ser eternos para tener la posibilidad de más y solo nos dedicamos a extrañar las sensaciones, a echar de menos estar entre en el fondo del otro o poseídos por el deseo que nos induce a suspirar y a quedar frágiles por cada distancia, y por ese motor de querer que es el corazón que ya se nos sale por la boca de tanto querer de verdad.